Urano, Neptuno, y las eras de Piscis y de Acuario
Pensemos además que Urano rige también la famosa y próxima Era de Acuario, en la que aún no hemos entrado a fondo pues aún estamos recorriendo los últimos estadios de la de Piscis, que surgió contemplando precisamente otros grandes cambios en la historia de la humanidad como fueron el auge y posterior decadencia del Imperio Romano o el nacimiento de una nueva religión, el cristianismo. Y recordemos también que Urano tiene las llaves del futuro y de un nuevo ser humano, y que... ya no nos dejará dar marcha atrás.
No olvidemos tampoco que Neptuno, regente de Piscis, el signo que ahora ocupa Urano, seguirá transitando también hasta 2011 por Acuario, al que precisamente rige el Poseidón griego, señor del mar y de las aguas terrestres. Neptuno, descubierto ya a mediados del siglo XIX, avanza un paso más en el camino que abre Urano, el primer planeta transpersonal, sumergiéndose a fondo en lo desconocido, oculto, secreto y misterioso de la vida. Representa todo aquello que no puede investigarse con los ojos de la razón y de la lógica, dando lugar al misticismo y a la contemplación de conceptos que no pueden comprenderse si no es por medio de la fe y las creencias. Neptuno es lo subconsciente, lo que navega a caballo entre la ficción y la realidad, y que por lo tanto puede ser engañoso, turbio, confuso, embriagador... Cosa suya son las visiones, la imaginación, las alucinaciones y el éxtasis, así como los arcanos seres que pueblan mundos ignotos y que... tal vez empiecen a salir paulatinamente a la luz en la próxima década. En todo caso nos esperan, como ya digo, multitud de novedades, escándalos y otras sorpresas que revolucionarán aún más nuestro mundo y originarán una nueva forma de pensamiento pero tampoco dejará de depender de nosotros el hecho de que sea para bien... Aprendamos a cambiar las cosas de una vez por todas, a crecer y madurar al ritmo que marca el Universo, y a comprender, al fin, que los astros inclinan pero no obligan. Y que la Tierra no nos pertenece sino que somos nosotros los que formamos parte de ella, así como ella misma forma parte de la energía cósmica en la que todo fluye. Necesitamos mucho más de la madre Gea que ella de nosotros, tengámoslo siempre en cuenta y no lo olvidemos nunca...
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